Gases de efecto invernadero
Los gases de efecto invernadero que se encuentran en la atmósfera retienen la radiación infrarroja emitida por la Tierra y no permiten que esta se enfríe. Es el denominado efecto invernadero.
Vista general
El efecto invernadero se manifiesta de dos formas: la natural y la intensificada. La primera de ellas se debe a las concentraciones de gases de efecto invernadero presentes en la atmósfera de forma natural, que son esenciales para la vida en este planeta. Sin ellas, la temperatura en la superficie de la Tierra sería aproximadamente 33 °C más baja. En cambio, el efecto invernadero intensificado es fruto del forzamiento radiativo adicional resultante del aumento de las concentraciones de gases de efecto invernadero causado por la actividad humana.
Los principales gases de efecto invernadero cuyas concentraciones atmosféricas van al alza son el dióxido de carbono (CO2), el metano (CH4), el óxido nitroso (N2O), los hidroclorofluorocarbonos (HCFC) y los hidrofluorocarbonos (HFC). A causa de su prolongado período de vida, los principales gases de efecto invernadero se acumulan en la atmósfera.
Las emisiones provocadas por la actividad humana potencian el efecto invernadero intensificado y contribuyen al cambio climático.
Este cambio en la composición química de la atmósfera altera las pautas meteorológicas y desequilibra el entorno natural, lo que plantean enormes riesgos para los seres humanos y para toda la vida en la Tierra.
Impacto
Según el Boletín de la OMM sobre los Gases de Efecto Invernadero, publicado en 2025, las concentraciones atmosféricas de los tres principales gases de efecto invernadero (CO2, CH4 y N2O) alcanzaron cotas sin precedentes desde hace 16 millones de años, cuando la Tierra era mucho más cálida que en la actualidad.
El CO2 atmosférico alcanzó en 2024 el 152 % del valor representativo de la era preindustrial, principalmente a causa de las emisiones procedentes de la quema de combustibles fósiles y la producción de cemento. Aproximadamente la mitad del CO2 emitido como consecuencia de la actividad humana permanece en la atmósfera, mientras que la otra mitad es absorbida por la tierra y el océano en cuanto que sumideros, esto es, sistemas capaces de absorber los gases de efecto invernadero. La variabilidad natural altera cada año el equilibrio entre fuentes y sumideros.
En un contexto de aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero, los ecosistemas terrestres y los océanos podrían absorber el CO2 con menor eficacia y perder capacidad para mitigar el aumento de la temperatura, lo que podría intensificar el calentamiento de la atmósfera de la Tierra.
El CH4 es el causante de cerca del 16 % del efecto de calentamiento causado por los gases de efecto invernadero de larga vida y permanece en la atmósfera durante aproximadamente un decenio. El 40 % del CH4 atmosférico proviene de fuentes naturales, como los humedales, mientras que la actividad humana, como el cultivo de arroz, la ganadería de rumiantes, la explotación de combustibles fósiles, los vertederos y la quema de biomasa, representan el 60 % restante.
El N2O es un potente gas de efecto invernadero y una sustancia química que agota la capa de ozono. Es el causante de aproximadamente el 7 % del calentamiento provocado por los gases de efecto invernadero de larga vida. Las fuentes antropógenas, como el uso de fertilizantes y la quema de biomasa, representan aproximadamente el 40 % de las emisiones de N2O.
Respuesta de la OMM
La Vigilancia de la Atmósfera Global (VAG) analiza y publica los datos de observación de los gases de efecto invernadero recopilados por 55 países de todo el mundo, desde las regiones de altas latitudes del Ártico hasta el Polo Sur. Entre los gases de efecto invernadero objeto de monitoreo cabe citar los siguientes:
- dióxido de carbono (CO2) (incluidos Δ14C, δ13C y δ18O en el CO2, y las razones O2/N2);
- metano (CH4);
- óxido nitroso (N2O);
- halocarbonos y hexafluoruro de azufre (SF6);
- hidrógeno molecular (H2).
El Centro Mundial de Datos sobre Gases de Efecto Invernadero (CMDGEI), operado por el Servicio Meteorológico del Japón (JMA), recopila y distribuye los datos. El Grupo Consultivo Científico sobre Gases de Efecto Invernadero de la VAG (SAG-GHG) asesora sobre el desarrollo del programa.
Todos los años, la VAG publica una nueva edición del Boletín de la OMM sobre los gases de efecto invernadero, en el cual se informa de las últimas tendencias y cargas atmosféricas de los principales gases de efecto invernadero de larga vida, a saber, el CO2, el CH4 y el N2O, así como un resumen de las contribuciones de otros gases menos abundantes.