La Organización Meteorológica Mundial advierte de la creciente probabilidad de formación de un episodio de El Niño

24 de abril de 2026

Según la Organización Meteorológica Mundial (OMM), se prevé que a partir de mediados de 2026 se forme un episodio de El Niño que repercutirá en las temperaturas y las pautas de precipitación a escala mundial.

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En su último boletín mensual sobre el clima estacional mundial, la OMM señala un claro cambio en el Pacífico ecuatorial: las temperaturas de la superficie del mar están aumentando rápidamente, y ello sugiere que ya entre los meses de mayo y julio de 2026 es probable que vuelvan a darse condiciones características de un episodio de El Niño. Según los pronósticos, en el próximo trimestre "predominarán en casi todo el planeta temperaturas de la superficie terrestre superiores a lo normal", y en determinadas regiones se producirán variaciones en las pautas de precipitación.

"Tras un período de condiciones neutras a principios de año, ahora los modelos climáticos apuntan claramente en la misma dirección y pronostican, con un nivel de confianza alto, la instauración de un episodio de El Niño, que cobrará mayor fuerza en los meses siguientes", dijo Wilfran Moufouma Okia, jefe de predicción climática de la OMM.

"Los modelos indican que puede tratarse de un episodio intenso, pero la denominada barrera de predictibilidad de la primavera añade incertidumbre a los pronósticos generados en esta época del año. En general, la fiabilidad de los pronósticos aumenta una vez pasado el mes de abril", explica. 

El Niño y La Niña son fases opuestas del fenómeno El Niño-Oscilación del Sur (ENOS), uno de los patrones climáticos más poderosos de la Tierra. Estos eventos alteran las condiciones meteorológicas del planeta e inciden en las precipitaciones, las sequías y los fenómenos extremos en todas las regiones. Gobiernos, organizaciones humanitarias, administradores de recursos hídricos y agricultores necesitan pronósticos del ENOS exactos y oportunos para poder anticipar los riesgos y darles respuesta.
El Niño se caracteriza por un aumento de la temperatura de la superficie del océano en las partes central y oriental del Pacífico ecuatorial. Suele producirse entre cada dos y siete años y su duración oscila aproximadamente entre 9 y 12 meses.

La OMM no utiliza el término "superepisodio de El Niño" porque no forma parte de las clasificaciones operativas normalizadas. 

Consecuencias más habituales

Los episodios de El Niño inciden en las temperaturas y alteran las pautas de precipitación en diversas regiones, y suelen ejercer un efecto de calentamiento del clima mundial. Así pues, 2024 fue el año más cálido del que se tiene constancia a raíz de la combinación del intenso episodio de El Niño de 2023/2024 y el cambio climático antropógeno causado por los gases de efecto invernadero.

No hay indicios de que el cambio climático aumente la frecuencia o la intensidad de los episodios de El Niño. Sin embargo, puede amplificar los efectos asociados porque los fenómenos meteorológicos extremos, como las olas de calor y las lluvias intensas, disponen de más energía y humedad a raíz del incremento de las temperaturas del aire y del océano.

Cada episodio de El Niño es único en cuanto a su evolución, la zona en que se produce y las consecuencias que entraña.

No obstante, El Niño suele asociarse a un aumento de las precipitaciones en algunas zonas del sur de América del Sur, el sur de los Estados Unidos, el Cuerno de África y Asia central, y a episodios de sequía en Australia, Indonesia y partes del sur de Asia.
Durante el verano del hemisferio norte, las temperaturas oceánicas más cálidas fruto de El Niño pueden intensificar los huracanes en las zonas central y oriental del Pacífico y, al mismo tiempo, dificultan la formación de huracanes en la cuenca atlántica.

Boletín sobre el clima estacional mundial

La OMM también publica boletines mensuales sobre el clima estacional mundial, en los que se tienen en cuenta el ENOS y otros condicionan

tes climáticos importantes, como la oscilación del Atlántico Norte, el modo anular del sur y el dipolo del océano Índico.

Para los meses de mayo, junio y julio, se espera que las temperaturas de la superficie terrestre sean superiores a lo normal en casi todo el planeta. Los datos son particularmente concluyentes para el sur de América del Norte, América Central y el Caribe, así como para Europa y el norte de África.

Respecto a las precipitaciones, los pronósticos muestran marcadas variaciones regionales.

Side-by-side world maps show probabilistic forecasts for July-September 2023: left map displays above-normal temperatures, right map shows precipitation anomalies.
Pronósticos probabilísticos de la temperatura del aire en superficie y la precipitación para el período de mayo a julio de 2026.

Preparación y medidas tempranas   

Los pronósticos estacionales son fundamentales para orientar las medidas de preparación, en especial en sectores sensibles al clima, como los de la agricultura, la gestión de los recursos hídricos, la energía y la salud.

En la próxima edición del boletín El Niño/La Niña Hoy, que se publicará a finales de mayo, la OMM brindará orientaciones más sólidas para fundamentar las medidas que se adoptarán en el período de junio a agosto y posteriormente. El boletín se basa en contribuciones de los Centros Mundiales de Producción de Predicciones Estacionales de la OMM y en la opinión consensuada de expertos, a la que se llega gracias a la labor de la OMM y el Instituto Internacional de Investigación sobre el Clima y la Sociedad (IRI).

Los Foros Regionales sobre la Evolución Probable del Clima emiten predicciones estacionales a escala regional; por ejemplo, el Foro sobre la Evolución Probable del Clima en Asia Meridional (SASCOF) publicará su pronóstico para el monzón del suroeste en el sur de Asia el 28 de abril. Por su parte, los Servicios Meteorológicos e Hidrológicos Nacionales se encargan de proporcionar información actualizada para el ámbito nacional.

El Mecanismo de Coordinación de la OMM diseña —junto con otras entidades— productos especializados, como el análisis semanal de la hidrometeorología mundial y el informe sobre la evolución probable del clima estacional mundial. Estos productos ayudan a las Naciones Unidas y a los asociados humanitarios en sus actividades de preparación y adopción de medidas anticipatorias.

El 29 de abril el Mecanismo presentará su informe sobre la evolución probable del clima estacional mundial a las Naciones Unidas y a organismos humanitarios; en él se abordarán el ENOS y otros condicionantes climáticos, así como cuestiones clave que pueden ser motivo de preocupación.

Contexto técnico

Una vez finalizado el episodio de La Niña de 2025/2026, a principios de abril de este año el fenómeno ENOS se encontraba en fase neutra, según datos de algunos centros mundiales de monitoreo del clima (Oficina de Meteorología de Australia (BOM), Servicio Meteorológico del Japón (JMA) y Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA)). Las observaciones indican temperaturas de la superficie del mar cercanas a la media en las partes central y oriental del Pacífico ecuatorial, junto con un aumento del contenido calorífico de las aguas subsuperficiales.

La mayoría de los modelos de pronóstico dinámico y estadístico sugieren que, durante la primavera del hemisferio norte, persistirán condiciones neutras respecto al ENOS y, durante el verano u otoño del mismo hemisferio, se instaurarán condiciones típicas de un episodio de El Niño; algunos modelos sugieren que la temperatura de la superficie del mar superará los umbrales que marcan la formación de un episodio de El Niño ya en los meses de mayo a julio de 2026, y que es posible que esos valores persistan hasta finales de año (Centro Climatológico de Beijing (BCC), Servicio de Cambio Climático de Copernicus (C3S), Servicio Meteorológico de Alemania (DWD), IRI, NOAA, Oficina Meteorológica del Reino Unido (Met Office), e información de los Centros Mundiales de Producción de Predicciones Estacionales de la OMM, incluido el Centro Principal de la OMM de Predicción Estacional Mediante Conjuntos Multimodelos).

Esa información se ha integrado en las proyecciones más recientes sobre el ENOS de varios centros climatológicos (BOM, Centro Internacional para la Investigación del Fenómeno de El Niño (CIIFEN), JMA, NOAA). La acumulación de aguas subsuperficiales con temperaturas superiores a la media en el Pacífico ecuatorial, un precursor clave de la formación de un episodio de El Niño, respalda esta evolución prevista.