La OMM destaca las zonas críticas de tormentas de arena y polvo, sus impactos y las investigaciones sobre este fenómeno

10 de julio de 2026

Ginebra (OMM) – En algunas partes del mundo, como China y la frontera entre México y los Estados Unidos, en 2025 se produjeron tormentas de arena y polvo sin precedentes, que afectaron la salud y el medioambiente y perturbaron las actividades económicas y el transporte. No obstante, según un nuevo informe de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), las concentraciones medias mundiales de polvo fueron similares a las de 2024. 

Mensajes clave
  • En 2025 se registraron concentraciones medias mundiales de polvo en superficie similares a las de 2024.
  • El Norte de África y Oriente Medio se vieron gravemente afectados por episodios de polvo.
  • China registró la peor intrusión de polvo en 10 años.
  • Se alcanzaron niveles sin precedentes de actividad de polvo a lo largo de la frontera entre los Estados Unidos y México.
  • La IA tiene potencial para mejorar las predicciones de polvo, pero se necesita más investigación.
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El Boletín de la OMM sobre el Polvo en Suspensión en el Aire aporta conocimientos científicos que sirven de base para la formulación de políticas y para mejorar la seguridad y el bienestar de la población. En él se examinan las zonas críticas y los adelantos en materia de investigación, predicciones y avisos. En el boletín de 2026, el décimo de la serie anual, se analiza el potencial de la inteligencia artificial (IA) y la tecnología satelital para mejorar el monitoreo y los avisos de tormentas y fuentes de polvo. 

Cada año, unos 2 000 millones de toneladas de polvo entran en la atmósfera y pueden recorrer cientos —e incluso miles— de kilómetros a través de continentes y océanos. Las fuentes de polvo más importantes a nivel mundial se concentran en las regiones áridas y semiáridas, en particular en los grandes desiertos, como el del Sahara en África, el de Gobi en Asia y el de Arabia en Oriente Medio.

En gran parte se trata de un proceso natural, pero una gestión deficiente del agua y de la tierra, la sequía y la degradación medioambiental contribuyen cada vez más a este fenómeno. Es un peligro importante que afecta a más de 150 países en todo el mundo.

"Las tormentas de arena y polvo afectan la calidad del aire y la salud humana. Reducen la productividad agrícola, perturban el transporte y la aviación, ejercen presión sobre los sistemas de agua y energía y dañan los ecosistemas. Ningún país es inmune a sus impactos", afirmó Celeste Saulo, Secretaria General de la OMM.

"Las tormentas de arena y polvo y las sequías no entienden de fronteras, por lo que la cooperación internacional es fundamental. El fortalecimiento de las observaciones compartidas, del intercambio de datos y de la capacidad de predicción regional permite que todos los países, especialmente los más vulnerables, se beneficien de los avances científicos y de las alertas tempranas", añadió en un mensaje pronunciado en un acto celebrado en la Sede de las Naciones Unidas en Nueva York el 10 de julio, en la antesala del Día Internacional de la Lucha contra las Tormentas de Arena y Polvo, que se celebra el 12 de julio. 

A través de la iniciativa Sistema de Evaluación y Asesoramiento para Avisos de Tormentas de Arena y Polvo, la OMM reúne a países y centros científicos para mejorar las observaciones, perfeccionar las predicciones de polvo y prestar servicios operativos de alerta temprana. Se han logrado grandes avances, especialmente gracias a la colaboración regional, pero aún queda mucho por hacer.

Principales episodios en 2025

World map showing concentrations of airborne particulates, with highest levels over North Africa, the Middle East, and parts of Asia; color scale indicates particle density in µg/m³.
Concentración media anual de polvo mineral en superficie en 2025 (en μg m–3).
Global map showing dust concentration changes, with blue areas indicating decreases and red areas indicating increases, mainly over northern Africa, the Middle East, and parts of Asia.
Anomalía de la concentración media anual de polvo en superficie registrada en 2025 con respecto a la media del período 1981-2010 (en μg m–3).

Según el Boletín sobre el Polvo en Suspensión en el Aire, el promedio mundial de las concentraciones medias anuales de polvo en superficie en 2025 fue similar al de 2024, aunque se registraron grandes variaciones regionales.

Las concentraciones medias anuales de polvo más elevadas del mundo se siguieron registrando principalmente en la depresión de Bodelé (Chad), una de las regiones con fuentes de polvo más activas del mundo. 

El Norte de África y Oriente Medio se vieron afectados por una serie de importantes intrusiones de polvo, que deterioraron la calidad del aire y redujeron la visibilidad.

En abril de 2025, el polvo se desplazó de Mongolia a China, lo que dio lugar a la peor tormenta de arena y polvo en China del último decenio, tanto por su alta intensidad como por su amplio alcance y larga duración. 

Las concentraciones horarias de partículas inhalables (PM10) superaron los 1 000 μg/m³ (microgramos, o millonésimas de gramo, por metro cúbico de aire) en el norte de China y, en algunas zonas, se alcanzaron valores de 3 000 a 4 000 μg/m³, unos valores muy por encima de los límites recomendados por la Organización Mundial de la Salud.

En la región desértica en la frontera de México y los Estados Unidos se produjeron tormentas de polvo excepcionalmente frecuentes, intensas y prolongadas. En 2025, en El Paso (Texas) se registraron 50 días con temporales de polvo, lo que representa más del doble del promedio anual. El número de tormentas de polvo registrado fue el mayor desde 1935, durante el desastre de pérdida de suelo por erosión eólica bautizado como "Dust Bowl" que se prolongó durante varios años en los Estados Unidos.

El 18 de marzo, en el punto álgido del episodio, se produjeron más de 6 horas de tormentas de arena y polvo continuas, y se registró una concentración media diaria de PM10 de 2 064 μg m–3 y una concentración horaria de PM10 de 8 142 μg m–3, la más alta que se ha registrado en Texas desde que se comenzaron a monitorear las partículas por hora hace aproximadamente 27 años. Las escuelas, las carreteras y los aeropuertos se cerraron temporalmente, se cancelaron actos públicos y se produjeron numerosos accidentes de tráfico mortales.

Avances en la predicción y el monitoreo

La predicción exacta de los aerosoles de polvo sigue constituyendo un reto importante debido a las complejas interacciones entre los ciclos de vida del polvo y la dinámica de la atmósfera, así como al elevado costo computacional de los modelos físicos convencionales. 

Los últimos avances en IA han introducido enfoques radicalmente nuevos para la predicción meteorológica. Al aprovechar la amplia disponibilidad de datos, como décadas de observaciones satelitales de la Tierra, los modelos basados en IA pueden inferir fenómenos atmosféricos complejos con gran precisión. 

Aunque la fase de entrenamiento de los modelos de aprendizaje automático e IA puede ser en sí misma compleja, una vez entrenados, estos sistemas requieren sustancialmente menos recursos computacionales que los modelos numéricos tradicionales, lo que reduce significativamente el costo y el tiempo asociados con las predicciones rutinarias.

Un enfoque emergente utiliza directamente las predicciones meteorológicas generadas por IA para los modelos de polvo. Otro avance importante es el uso de grandes sistemas de IA entrenados con registros de larga duración de datos atmosféricos, como los reanálisis o los productos satelitales. De los resultados actuales se desprende, en general, que ningún enfoque por sí solo funciona mejor en todas las situaciones. Algunos sistemas de IA son más adecuados para tormentas de polvo locales de corta duración y rápida evolución, mientras que otros arrojan resultados más sólidos cuando se producen episodios de polvo a gran escala que se desarrollan y se desplazan durante varios días. 

Los últimos avances en teledetección, junto con la información obtenida en tierra y las técnicas innovadoras de aprendizaje automático, han mejorado considerablemente la detección y la cartografía de las fuentes activas de polvo del mundo (zonas críticas). Este monitoreo es importante para facilitar la selección de las zonas en las que es más necesario actuar.

Actividades de la OMM

En 2007 se estableció el Sistema de Evaluación y Asesoramiento para Avisos de Tormentas de Arena y Polvo de la OMM, cuya finalidad es fortalecer la coordinación mundial de los servicios operativos de predicción y aviso para diversas regiones del mundo a fin de reducir las repercusiones de estos fenómenos para el medioambiente, la salud y las economías.

En la actualidad, hay cuatro regiones activas que coordinan su labor en la materia a través de sus centros regionales asociados, a saber: 

  • Región del Consejo de Cooperación del Golfo, cuyo centro regional se encuentra en Yeda (Arabia Saudita).  
  • Región del Norte de África, Oriente Medio y Europa, cuyo centro regional se encuentra en Barcelona (España).  
  • Región de Asia, cuyo centro regional se encuentra en Beijing (China).  
  • Región de las Américas, cuyo centro regional se encuentra en Bridgetown (Barbados).

La Coalición de las Naciones Unidas para la Lucha contra las Tormentas de Arena y Polvo trabaja para intensificar la colaboración mundial al objeto de abordar los peligros y las perturbaciones debidos a estos fenómenos. La OMM desempeña un papel activo en esa labor, ya que dirige los debates sobre los servicios de predicción y alerta temprana.

La Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó el 12 de julio Día Internacional de la Lucha contra las Tormentas de Arena y Polvo y declaró el período 2025-2034 Decenio para Luchar contra las Tormentas de Arena y Polvo. El tema de este año es "De la fuente al impacto: proteger la tierra y la vida frente a las tormentas de arena y polvo".

La Organización Meteorológica Mundial es el portavoz autorizado del sistema de las Naciones Unidas sobre el tiempo, el clima y el agua

Para más información, póngase en contacto con:

  • Clare Nullis agregada de prensa cnullis@wmo.int +41 79 709 13 97
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