La Organización Meteorológica Mundial insta a preparase para El Niño

2 de junio de 2026

Ginebra (Suiza) (OMM) — Según la Organización Meteorológica Mundial (OMM), las aguas inusualmente cálidas del Pacífico tropical están favoreciendo la aparición de condiciones típicas de El Niño, que influirán en las pautas de temperatura y precipitación a escala mundial y aumentarán el riesgo de fenómenos meteorológicos extremos en los próximos meses.

Mensajes clave
  • Las altas temperaturas del océano favorecen el desarrollo de un episodio de El Niño.
  • Este fenómeno suele conllevar un incremento de las temperaturas mundiales y propicia pautas meteorológicas y de precipitación más extremas.
  • Se prevén temperaturas superiores a la media prácticamente en todo el mundo para los meses de junio a agosto.
  • Los pronósticos ayudan a adoptar medidas de preparación para proteger vidas y medios de subsistencia.
  • Es momento de tomar decisiones, planificar medidas y prepararse para el futuro con conocimiento de causa.
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Tal y como se indica en una nueva edición del boletín de la OMM El Niño/La Niña Hoy, hay una probabilidad del 80 % de que se instaure un episodio de El Niño entre junio y agosto de 2026. La probabilidad de que esas condiciones se consoliden al menos hasta noviembre se cifra en porcentajes cercanos o superiores al 90 %. Aún persiste cierta incertidumbre sobre el momento exacto en el que se producirá el apogeo del episodio y cuál será su intensidad máxima, pero la mayoría de los modelos de pronóstico sugieren que será un evento por lo menos moderado, aunque posiblemente llegue a ser un episodio de fuerte intensidad.

El boletín El Niño/La Niña Hoy de la OMM es la fuente de referencia mundial sobre este fenómeno. Es fruto de la colaboración entre la OMM y el Instituto Internacional de Investigación sobre el Clima y la Sociedad (IRI) y está destinado a gobiernos, organismos humanitarios y sectores sensibles al clima, como los de la agricultura, la salud, la energía y la gestión del agua. En la publicación se presenta un pronóstico consensuado basado en resultados de modelos de Centros Mundiales de Producción de la OMM, opiniones de expertos de Servicios Meteorológicos e Hidrológicos Nacionales y datos de centros de predicción climática de todo el mundo.

"Los datos científicos son rotundos e indican, con una certeza del 90 %, que El Niño llegará a nuestras puertas en los próximos meses. El mundo debe tratar este evento como lo que es: una alerta climática urgente. Las condiciones asociadas al episodio de El Niño echarán más leña al fuego de un mundo que se calienta. Las consecuencias se dejarán sentir con una intensidad todavía mayor y su alcance será aún más amplio, cruzando fronteras a una velocidad devastadora. La única respuesta eficaz es una acción climática a la altura de la crisis: debemos acabar con la adicción a los combustibles fósiles, acelerar la transición a las energías renovables, proteger a los más vulnerables e implementar sistemas de alerta temprana para todos", dijo el Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres, en una declaración en video.

Desde finales de abril hasta mediados de mayo, la superficie del mar de la zona centroriental del Pacífico ecuatorial —la región utilizada como referencia a efectos de monitoreo— ha presentado valores de temperatura cercanos a los umbrales que marcan la instauración de un episodio de El Niño, según datos recabados mediante diversas plataformas de observación empleadas por la OMM.

Unas condiciones inusualmente cálidas bajo la superficie del Pacífico tropical, con temperaturas que superan en más de 6 °C los valores medios, constituyen una importante fuente de calor que espolea el aumento gradual de las anomalías de temperatura en la superficie del mar.

Al mismo tiempo, el índice de oscilación austral (SOI), que cuantifica el componente atmosférico de El Niño, también muestra valores congruentes con el desarrollo de condiciones características de El Niño.

"Tenemos que prepararnos para un episodio de El Niño potencialmente fuerte, que exacerbará las sequías, potenciará las lluvias intensas y agravará el riesgo de olas de calor tanto en tierra como en el océano. El episodio más reciente de El Niño, ocurrido en 2023/2024, fue uno de los cinco más intensos de los que se tiene constancia y contribuyó a las temperaturas mundiales sin precedentes que se registraron en 2024", explicó la Secretaria General de la OMM, Celeste Saulo.

"Durante los próximos meses, la comunidad de expertos la OMM monitoreará de cerca la situación para ayudar a gobiernos, organismos humanitarios y sectores sensibles al clima a adoptar decisiones fundamentadas. Los pronósticos estacionales y las alertas tempranas son vitales para salvar vidas y mitigar los efectos en nuestras economías y comunidades", señaló Celeste Saulo.

A modo de complemento, la OMM ha publicado también un boletín sobre el clima estacional mundial en el cual se toman en consideración otros condicionantes climáticos para facilitar la emisión de pronósticos regionales más precisos.

Infografía sobre las probabilidades de ocurrencia de El Niño, La Niña o ENOS neutro en junio, julio y agosto de 2026, según la OMM, destacando un 80% de probabilidad de El Niño.

Las actividades de monitoreo, pilares de la acción

El Niño y La Niña son fases opuestas de un mismo fenómeno: El Niño/Oscilación del Sur (ENOS). Se trata de uno de los patrones climáticos de origen natural más potentes de la Tierra.

El Niño se caracteriza por un aumento de la temperatura de la superficie del océano en las partes central y oriental del Pacífico ecuatorial. Suele producirse con una periodicidad de entre dos y siete años, y su duración oscila entre nueve y doce meses.

Por lo general, comienza a formarse entre marzo y junio, y alcanza su apogeo entre noviembre y febrero; sus consecuencias en las temperaturas mundiales suelen ser más pronunciadas en el segundo año del episodio.

Los efectos de cada episodio de El Niño o La Niña presentan diferencias en función de su intensidad y duración, así como de la época del año en que se desarrolla y del modo en que interactúa con otros modos de variabilidad climática, como el dipolo del océano Índico. Además, no todas las regiones del mundo se ven afectadas, e incluso dentro de una misma región, los efectos pueden ser diferentes. Aun cuando las condiciones son neutras respecto al ENOS pueden producirse fenómenos meteorológicos extremos.

La intensidad de un evento del ENOS es extremadamente decisiva, tanto si se trata de un episodio débil, moderado, fuerte o muy fuerte. Incluso un evento moderado de El Niño dispara las probabilidades de que se produzcan algunos fenómenos meteorológicos y climáticos extremos.

Conviene recordar que la OMM no utiliza el término "superepisodio de El Niño" porque no forma parte de las clasificaciones operativas normalizadas.

No hay indicios de que el cambio climático aumente la frecuencia o la intensidad de los episodios de El Niño. Sin embargo, puede amplificar los efectos asociados porque los fenómenos meteorológicos extremos, como las olas de calor y las lluvias intensas, disponen de más energía y humedad a raíz del incremento de las temperaturas del aire y del océano.

Consecuencias más habituales

Cada episodio de El Niño es único en cuanto a su evolución, la zona en que se produce y las consecuencias que entraña.

No obstante, El Niño suele asociarse a un aumento de las precipitaciones en algunas zonas del sur de América del Sur, el sur de los Estados Unidos, partes del Cuerno de África y Asia central, así como a condiciones más secas en América Central, el norte de América del Sur, el Caribe, Australia, Indonesia y partes del sur de Asia.
 

Mapa mundial que muestra el impacto de El Niño en los patrones de precipitación, destacando las zonas con condiciones más secas (naranja) y más húmedas (azul) de lo normal.

Durante el verano del hemisferio norte, las temperaturas oceánicas más cálidas fruto de El Niño pueden intensificar los huracanes en las zonas central y oriental del Pacífico y, al mismo tiempo, dificultan la formación de huracanes en el Atlántico. Por consiguiente, la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) de los Estados Unidos prevé que la temporada de huracanes de este año será menos intensa de lo normal en la cuenca atlántica.

Los Servicios Meteorológicos e Hidrológicos Nacionales, así como los Centros Regionales sobre el Clima y los Foros Regionales sobre la Evolución Probable del Clima de la OMM, publican periódicamente información actualizada para fundamentar los procesos decisorios a escala nacional y regional. La Organización también celebra regularmente reuniones informativas con los organismos humanitarios a través del Mecanismo de Coordinación de la OMM.

Por ejemplo, según el Foro sobre la Evolución Probable del Clima en la Región del Cuerno de África (GHACOF), es muy probable que las precipitaciones sean inferiores a lo normal en gran parte de la zona septentrional de esa región durante la estación de las lluvias de junio a septiembre, cuya importancia es decisiva.

De forma similar, se prevé que las lluvias monzónicas en Asia meridional sean inferiores a la media, según el Foro sobre la Evolución Probable del Clima en Asia Meridional (SASCOF).

En cuanto a la región de América Central, las proyecciones del Foro sobre la Evolución Probable del Clima en América Central (CACOF) apuntan a condiciones más secas y cálidas.

Boletín sobre el clima estacional mundial

A modo de complemento, la OMM también ha publicado un boletín sobre el clima estacional mundial en el cual se tienen en cuenta el ENOS y otros condicionantes climáticos clave, como la oscilación del Atlántico Norte, el modo anular del sur y el dipolo del océano Índico. Este último fenómeno está íntimamente relacionado con El Niño en el Pacífico y podría entrar en una fase positiva cuyo punto álgido coincidiría con la intensificación de El Niño.

Para los meses de junio, julio y agosto, los pronósticos apuntan a temperaturas superiores a lo normal en casi todas las partes del mundo. Fruto de esa anomalía, en algunas regiones aumentan los riesgos de estrés térmico y de peligros combinados, y se acelera la aparición de condiciones de sequía allí donde se reducen las lluvias.

Las precipitaciones previstas se corresponden con las que suelen darse durante los episodios de El Niño, y es probable que incrementen la probabilidad de ocurrencia de fenómenos extremos: aumento de las precipitaciones y las inundaciones, así como instauración de condiciones más secas y desarrollo de sequías.

Mapa mundial que muestra las anomalías de precipitación proyectadas para julio-agosto 2026, con zonas amarillas y verdes indicando variaciones respecto a lo normal, bajo influencia de El Niño.
Mapa probabilístico que muestra las temperaturas por encima de lo normal previstas en todo el mundo para julio-agosto de 2026, con la mayoría de las regiones resaltadas en tonos rojos.

Notas a los editores

El boletín El Niño/La Niña Hoy es fruto de la colaboración entre la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y el Instituto Internacional de Investigación sobre el Clima y la Sociedad (IRI) (Estados Unidos de América), y se basa en contribuciones aportadas por expertos del mundo entero de, entre otras, las siguientes instituciones: la Oficina de Meteorología de Australia (BoM), el Centro Internacional para la Investigación del Fenómeno de El Niño (CIIFEN), la Administración Meteorológica de China (CMA), el Centro de Predicción Climática (CPC) y los Servicios Climáticos relativos a las Aplicaciones del ENOS en el Pacífico (PEAC) de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) de los Estados Unidos de América, el Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Plazo Medio (ECMWF), Météo France, el Departamento de Meteorología de la India (IMD), el Instituto Indio de Meteorología Tropical (IITM), la Oficina Internacional del Proyecto sobre los Monzones (IMPO), el Servicio Meteorológico del Japón (JMA), la Administración Meteorológica de Corea (KMA), el Servicio Meteorológico del Reino Unido (Met Office), el Servicio Meteorológico de Singapur (MSS) y los Centros Mundiales de Producción de Predicciones Estacionales de la OMM, incluido el Centro Principal de Predicción Estacional Mediante Conjuntos Multimodelos.

La Organización Meteorológica Mundial es el portavoz autorizado del sistema de las Naciones Unidas sobre el tiempo, el clima y el agua

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