¿Por qué necesitamos observaciones?
El tiempo no tiene pasaporte, el clima no entiende de fronteras y el agua es nuestro nexo de unión. Los desafíos son demasiado grandes para que nadie pueda asumirlos en solitario. Los pronósticos requieren observaciones de todas las partes del globo, y ningún país puede acometer esa labor por sí solo. La colaboración mundial, cimentada en la confianza y la puesta en común de datos, es esencial para seguir incrementando la exactitud y el plazo de anticipación de los pronósticos y lograr que todo el mundo pueda acceder a ellos.
Cada decisión económica, cada inversión en infraestructura, cada calendario de siembra de cultivos, cada plan de gestión de la salud, el agua y la energía, y cada ajuste en la cadena de suministro dependen de la red mundial de la OMM a partir de la que se originan observaciones y pronósticos.
Para los líderes empresariales del Foro Económico Mundial, los fenómenos meteorológicos extremos siempre son el principal riesgo a largo plazo, y por ello constituyen el objetivo de la iniciativa Alertas Tempranas para Todos, puesta en marcha por el Secretario General de las Naciones Unidas para salvar vidas.
No es de extrañar, dado que los peligros relacionados con los fenómenos meteorológicos extremos causaron pérdidas económicas declaradas por valor de 4,3 billones de dólares de los Estados Unidos entre 1970 y 2021 y casi 2 millones de víctimas mortales.
Las alertas tempranas no son un lujo, sino una necesidad, además de ser una medida cabal desde el punto de vista económico. Según el Banco Mundial, el acceso universal a servicios de alerta temprana evitará cada año la pérdida de activos valorados en al menos 13 000 millones de dólares y una degradación del bienestar estimada en 22 000 millones de dólares. Basta con avisar de una tormenta u ola de calor con solo 24 horas de antelación para reducir en hasta en un 30 % los daños que estos eventos pueden causar.
Los riesgos se multiplican a medida que el aumento de las temperaturas agrava las olas de calor, exacerba las lluvias extremas y provoca la rápida intensificación de los ciclones tropicales.
Según el informe de la OMM sobre el estado del clima mundial, el planeta vivió en 2025 uno de los tres años más cálidos de los que se tiene constancia. Asimismo, los últimos 11 años han sido los 11 años más cálidos jamás registrados. Las concentraciones sin precedentes de gases de efecto invernadero someterán a las generaciones venideras a temperaturas más elevadas.
Las observaciones de la Tierra son más importantes que nunca para monitorear los efectos de la rápida evolución que experimenta el clima, en especial respecto a las temperaturas terrestres y oceánicas, el derretimiento del hielo y los glaciares, y la subida del nivel del mar. Son la base en la que se sustentan los conocimientos sobre el tiempo y el clima que empleamos para fundamentar las decisiones adoptadas para proteger economías y comunidades.
Sin embargo, el sistema mundial de observación presenta grandes vacíos, tanto en tierra como en la criosfera y en los océanos. Estas carencias restan eficacia a nuestra labor, y por ello la OMM está decidida a subsanarlas.
La financiación de la red de observación no supone un costo para los contribuyentes: es una inversión en seguridad económica y resiliencia climática a largo plazo que tiende un puente entre naciones y generaciones.
Solo si observamos hoy podremos proteger el mañana.