El Niño y la acción humanitaria
Estimados periodistas:
Gracias por acompañarnos hoy con tan poca antelación.
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) publica hoy un nuevo boletín sobre la evolución probable del clima estacional en el que se indica que el episodio de El Niño en curso podría alcanzar una intensidad sin precedentes, hasta el punto de quedar literalmente fuera de las escalas utilizadas para su monitoreo durante los últimos cuatro decenios. El episodio de El Niño alcanzará su apogeo hacia finales de 2026, pero sus impactos seguirán notándose incluso largo tiempo después.
De acuerdo con las predicciones recogidas en nuestro último Boletín sobre el clima estacional mundial, la temperatura de la superficie del mar en el Pacífico tropical —el epicentro de El Niño— podría situarse hasta 3,8 °C por encima de la media entre noviembre de 2026 y enero de 2027.
Esto tendrá consecuencias de gran calado en las pautas meteorológicas de todo el mundo.
¿Qué significa esto en términos prácticos?
Un episodio muy intenso de El Niño altera los regímenes normales de temperatura y precipitación en numerosas regiones: puede provocar sequías severas en algunas regiones, lluvias fuertes e inundaciones en otras y un aumento de las temperaturas en gran parte del mundo. Ya estamos siendo testigos de fenómenos meteorológicos extremos y prevemos que estos se multiplicarán —y desencadenarán efectos en cascada— a medida que El Niño cobre mayor intensidad.
Sin embargo, un episodio intenso de El Niño no tiene por qué ser sinónimo de desastre humanitario. Tenemos a nuestro servicio la ciencia, los pronósticos y los sistemas de alerta temprana para salvar vidas y proteger los medios de subsistencia.
Ahora lo que necesitamos es adoptar medidas decisivas, sobre todo para proteger a las comunidades más vulnerables.
Por eso estoy hoy aquí con el Secretario General Adjunto, Tom Fletcher.
La ventana de oportunidad para prepararnos sigue abierta en muchas regiones. Las condiciones meteorológicas extremas no tienen por qué traducirse en emergencias humanitarias ni causar víctimas. Pero esta ventana no permanecerá abierta indefinidamente. La prioridad de la OMM es proporcionar información basada en datos científicos para ayudar a los Gobiernos y las organizaciones humanitarias a anticipar los riesgos, preparar sus actuaciones y proteger a las poblaciones vulnerables.
El Niño puede exacerbar las necesidades humanitarias, especialmente entre las poblaciones que ya se encuentran en situación de vulnerabilidad, como las personas refugiadas, las comunidades que viven en zonas de conflicto y las poblaciones desplazadas, cuyo acceso a la vivienda, el agua, el saneamiento y los servicios de salud ya se encuentra bajo presión.
Así pues, ¿qué nos indican las proyecciones más recientes?
África Oriental: lo más probable es que se registren condiciones más húmedas de lo normal en algunas partes de la región durante la estación de las lluvias, que se extiende de octubre a diciembre, lo que aumenta la preocupación por el riesgo de lluvias fuertes e inundaciones.
África Meridional: hay un mayor riesgo de que se produzcan condiciones más secas de lo normal que podrían afectar a la producción agrícola, la disponibilidad de agua y los medios de subsistencia a partir de noviembre, cuando suele comenzar la estación de las lluvias.
Asia Suroriental: las temperaturas más elevadas y los déficits de precipitación agravan el riesgo de exposición al calor y ejercen una presión adicional sobre la agricultura y el abastecimiento de agua. Estas condiciones también aumentan el riesgo de incendios forestales y episodios de calima de humo, como ya estamos observando.
Las Américas: se prevé un aumento de las precipitaciones en el noroeste de los Estados Unidos y en las zonas meridionales del oeste de América del Sur; y todos hemos visto las imágenes de las inundaciones en Chile y la cuenca del Paraná. Asimismo, se prevén precipitaciones más abundantes de lo normal en América del Norte y en la parte septentrional del Caribe. En cambio, existe un mayor riesgo de sequía en algunas partes de América Central, el sur del Caribe y la Amazonia.
Se trata de proyecciones estacionales; no son pronósticos de episodios concretos. Por lo tanto, las predicciones a escala regional y nacional son esenciales para determinar dónde y cuándo es necesario actuar.
Nuestra mayor preocupación son las personas que ya viven al límite.
La OMM colabora estrechamente con la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) y otros asociados de las Naciones Unidas y la comunidad humanitaria con el objetivo de traducir los pronósticos climáticos en decisiones prácticas.
Hoy hacemos un llamamiento conjunto a la adopción de medidas anticipatorias urgentes y coordinadas.
Los pronósticos nos avisan con antelación. Y nuestra obligación es aprovechar esos avisos para proteger a quienes enfrentan mayores riesgos.
No podemos detener El Niño, pero sí podemos evitar muchas de sus consecuencias más devastadoras para las personas.
Aunemos fuerzas y velemos por que nadie se quede atrás.
Muchas gracias.
More information about:
- The press conference with Celeste Saulo and Tom Fletcher
- El Niño/La Niña Updates
- Global Seasonal Climate Updates
- Regional Seasonal Climate Outlook Forums are issuing regional forecasts, including: South Asia, Southwest Indian Ocean, Greater Horn of Africa
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